Las dos grandes prioridades que hoy concentran la atención y las expectativas de los peruanos son, qué duda cabe, el fortalecimiento de la economía y la mejora de la seguridad ciudadana. En un escenario internacional marcado por la incertidumbre y la volatilidad de los mercados, resulta natural que los peruanos coloquen en primer plano aquellas variables que influyen de manera directa en su bienestar cotidiano. Aspirar a una economía que crezca de manera sostenida y a un entorno más seguro es una condición indispensable para afianzar un crecimiento con oportunidades para todos.
“El próximo gobierno que los peruanos elijan en las urnas debe iniciar su gestión en un contexto de crecimiento y confianza […].”
Bajo esa perspectiva, las cifras con las que Perú ha iniciado el año ofrecen señales alentadoras. De acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática, la producción nacional registró en enero del 2026 un crecimiento de 3.54 % respecto al mismo mes del año anterior. Con este resultado, la economía peruana suma ya 22 meses consecutivos de expansión, una tendencia que confirma la gradual recuperación de la actividad productiva.
El desempeño positivo fue impulsado principalmente por sectores como Construcción, Comercio y Minería e Hidrocarburos, que en conjunto explican más del 60 % del resultado global. También contribuyeron al crecimiento las actividades vinculadas a Servicios de Gobierno, Agropecuario, Alojamiento y Restaurantes, Transporte, entre otros. Aunque algunos rubros –como Manufactura, Pesca y el sector Financiero– registraron resultados menos favorables, el balance general refleja una economía que continúa avanzando.
A ello se suman otros indicadores que refuerzan esta tendencia. En el trimestre diciembre del 2025 a febrero del 2026, la población ocupada de Lima Metropolitana aumentó en 4.7 %, lo que equivale a 256,900 personas adicionales con empleo, alcanzando un total de 5 millones 716,300 trabajadores. Este incremento se observa tanto en la población masculina como femenina y se refleja en ramas clave como Comercio, Manufactura, Construcción y Servicios.
Se trata, en suma, de un inicio de año que no solo marca una dirección positiva, sino también perfila con mayor claridad una senda de crecimiento. No obstante, el verdadero desafío radica en preservar y consolidar esta dinámica a lo largo del 2026, evitando retrocesos y asegurando que sus efectos se traduzcan en más inversión y bienestar.
Ello adquiere especial relevancia en una coyuntura como la actual, en la que el país se encamina hacia un proceso electoral. En circunstancias como estas, la economía requiere, ante todo, estabilidad y sensatez en la toma de decisiones. Esto implica preservar la responsabilidad fiscal y evitar medidas que comprometan el equilibrio macroeconómico.
El próximo gobierno que los peruanos elijan en las urnas debe iniciar su gestión en un contexto de crecimiento y confianza. Corresponde a todos, desde ahora, contribuir a preservar la gobernabilidad y resguardar las condiciones que permitan una transición ordenada y predecible en beneficio del país.
Extraído de: https://elperuano.pe/noticia/291601-inicio-alentador-para-la-economia