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Acuerdo Mercosur-UE: Oportunidades y retos para la cadena de suministro

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) representa uno de los avances más relevantes en la agenda del comercio internacional. Tras más de 25 años de negociaciones, ambos bloques firmaron el pacto el 17 de enero de 2026 en Asunción, marcando un hito en la relación entre Sudamérica y Europa.

Aunque su entrada en vigor definitiva depende de procesos legislativos, la firma ya genera expectativas sobre impactos en el comercio, las cadenas de suministro y la logística global, dada la magnitud económica de los actores involucrados.

De la negociación a la firma

Las negociaciones comenzaron en 1999 con el objetivo de establecer una zona de libre comercio birregional. En 2019 se alcanzó un acuerdo de principio y, tras ajustes posteriores, se concretó la firma en 2026.

El pacto se estructura en dos instrumentos principales:

  • Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA): abarca comercio, cooperación política, diálogo sectorial y sostenibilidad.
  • Acuerdo Comercial Interino (iTA): contiene compromisos comerciales y de inversión aplicables de forma anticipada.

La firma fue autorizada por el Consejo de la Unión Europea el 9 de enero de 2026, cerrando el ciclo de negociación y dando paso a la fase de ratificación.

Ratificación y revisión en curso

El acuerdo aún no está plenamente vigente. Requiere la aprobación del Parlamento Europeo, de los parlamentos nacionales de la UE y de los países del Mercosur.

El 21 de enero de 2026, el Parlamento Europeo solicitó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea un dictamen sobre su compatibilidad legal, lo que podría extender el proceso por más de un año.

A pesar de ello, la Comisión Europea busca avanzar con la aplicación provisional del iTA, luego de que Argentina y Uruguay completaran sus ratificaciones internas.

Aplicación provisional y primeros efectos

La aplicación provisional permitiría adelantar beneficios comerciales sin esperar la ratificación total. Según autoridades europeas, podría comenzar en 2026.

Este mecanismo contempla:

  • Reducción de aranceles
  • Mayor acceso a mercados
  • Facilitación del comercio

Organizaciones empresariales han respaldado esta medida, destacando la posibilidad de acceder a beneficios comerciales anticipados.

Implicancias logísticas y comerciales

El iTA busca liberalizar el comercio mediante la eliminación progresiva de aranceles y la facilitación del intercambio de bienes y servicios. Se estima que podría abarcar más del 90 % de los productos comercializados entre ambos bloques.

Esto tiene implicancias directas en la logística:

  • Mayor fluidez en el tránsito de mercancías
  • Incremento en la demanda de transporte y almacenamiento
  • Reconfiguración de rutas comerciales entre puertos y centros logísticos

En este contexto, los flujos comerciales tenderían a intensificarse, impactando la planificación de las cadenas de suministro.

Cambios en los flujos comerciales

Desde la perspectiva logística, los efectos se agrupan en tres dimensiones:

  1. Integración de rutas: aumento del volumen de envíos y rediseño de rutas marítimas y aéreas.
  2. Demanda logística: mayor necesidad de servicios especializados e inversión en infraestructura.
  3. Facilitación del comercio: cooperación en normas técnicas y procesos aduaneros más eficientes.

Estos cambios apuntan a una mayor sincronización entre las cadenas de suministro de Europa y el Mercosur.

Impacto en sectores productivos

Para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el acuerdo abre oportunidades de expansión hacia Europa. Sectores clave incluyen:

  • Agroindustria: cambios en cadenas de frío y transporte especializado.
  • Manufacturas: incremento en exportaciones y consolidación de rutas multimodales.
  • Servicios logísticos: mayor actividad en aduanas, financiamiento y tecnologías de supply chain.

La apertura comercial podría modificar la estructura del comercio y la demanda logística regional.

Debates y controversias

El acuerdo ha generado cuestionamientos en ambos bloques.

En Europa, existen preocupaciones sobre el impacto en el sector agrícola. En Sudamérica, se discuten aspectos regulatorios, ambientales y sanitarios.

Estas tensiones han influido en el proceso de revisión legal y en el debate público sobre el equilibrio entre apertura comercial y protección de industrias.

Perspectivas

A marzo de 2026, el acuerdo se encuentra avanzado, pero sin vigencia plena. La posible aplicación provisional del iTA permitiría observar los primeros efectos en comercio y logística.

La ratificación del Parlamento Europeo será clave para su implementación completa. Mientras tanto, empresas y gobiernos monitorean el proceso y se preparan para un escenario de mayor integración entre ambos bloques.

Extraído de: https://logistica360.pe/acuerdo-mercosur-ue-oportunidades-y-retos-para-la-cadena-de-suministro/